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viernes, 18 de mayo de 2012

Borracheras temporales

Es indiscutible, la vida prueba nuestra fortaleza cada cierto tiempo.



Estaba en ese puente donde me voy cuando estoy mal, viendo pasar los trenes, imaginando las historias de los pasajeros... uno que viene de pasar el día en el campo, otro que va a su casa después de trabajar...
Sentado allí pasó un hombre al que tomé por pesado con un manojo de espárragos y contándome hazañas de su vida. Cuando ya me había explicado cómo se recogen los caracoles, espárragos y demás manjares de la madre naturaleza me dijo algo que desentonaba con toda la conversación anterior:
- La felicidad son los pequeños momentos que sacan la sonrisa que sale del corazón. Una sonrisa plena, una sonrisa que no deja de estar en la cara aunque ya no rías, una sonrisa que reluce ante los momentos más oscuros y los ilumina para poder enfrentarte a ellos. - pensé que aquel hombre había leído esa frase en un libro de memoria y se le había quedado, ya que esa lucidez no me la esperaba.
- Y, si la felicidad se produce en solo algunos momentos, ¿cómo podemos afirmar que durante un tiempo fuimos felices? - pregunté, intentándole buscarle las cosquillas. A ver si me saltaba ésta vez con la recogida de la aceituna ó la vendimia.
- Eso lo afirmamos al igual que decimos que somos infelices en un periodo de tiempo. Esas son etapas buenas o malas, pero los extremos se unen.
- ¿Puede explicarse mejor? - empecé a mirar a ese hombre como algo más que un agricultor que sólo quería conversación.
- Claro, con mucho gusto. Todo es una gran borrachera, no somos capaces de distinguir la realidad, tanto al estar mal, como al estar bien. Le pasa al adolescente cuando tiene su primera pareja, le pasa al enfermo cuando le han dado una mala noticia... - siguió poniendo ejemplos pero empecé a divagar. Me quedé pensando en todas las borracheras que tuve cuando adolescente, pensando en anécdotas: cuando les cantaba alguna canciones a chavalas que se cruzaban por mi camino, cuando conseguíamos cubatas gratis a cambio de números de teléfonos de amigas...
- Aunque yo crea ahora mismo que tiene usted razón, quiero tener esa sabiduría por mi mismo. - interrumpí al hombre. - No sirven de nada frases sueltas que recuerdes en algunos momentos y te hagan tomar decisiones.
- Jeje, claro que no chaval - el hombre rió con cierto desprecio, ya que yo no entendía la profundidad de sus palabras. - Las frases no son un bálsamo para los males, los consejos sabios te hacen pensar y sacar conclusiones que te ayuden solucionar los problemas. Y como te estaba diciendo mientras estabas en tu mundo, las borracheras mantienen un estado de ánimo, pero son temporales, no siempre se es feliz, ni siempre se es infeliz. Y dentro de la sobriedad sólo hay pequeños momentos de felicidad. Alguna sorpresa que no esperabas, un regalo, risas, miradas...

La sabiduría de aquel hombre que no tenía mucha edad no me hizo que cambiara drásticamente ese día, pero si me hizo pensar y con ello cambiar ciertas actitudes en mi vida.

1 comentario:

  1. es impresionante la gente que te puedes llegar a encontrar.... llevaba razón el hombre.

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