Subía
con paso firme, sin mirar atrás, pero tampoco mucho más adelante.
Sonreír
ante las dificultades, no ser necio, sentirme libre al afrontar con ánimos la
vida que quería vivir.
"En
forma de bandera llevo mi ética, de escudo mi sonrisa, el núcleo tenaz de mi
corazón y sigo subiendo hasta llegar a mi interior."
Ignorando
las señales del camino seguía mi rumbo, quizás equívoco, quizás certero. Pero
no hay mejor forma de conocerse a uno mismo que saboreando el fracaso.
Cada
paso que daba más cerca de la cima, estaba más cerca de mi destino. Sin aún saber
donde me llevaría mi brújula, yo, seguía su rumbo. De vez en cuando, gracias a
los tendidos eléctricos, se me volvía loca porque perturbaba el campo magnético de los tendidos de electricos. Pero aunque fuera difícil orientarse en esos
momentos, me paraba, pensaba y seguía guiado por el sentido común.
Las
personas siempre nos marcamos un rumbo.
Las
personas que llevan el camino del Este suelen estar marcado por un campo
magnético, claro está, comprado previamente.... Solo pueden ser personas con
mentalidad fría, ya que es un grupo al que no le importa seguir adelante.
Aunque encuentren personas heridas por el camino, la meta es el destino; no
importa que vayan acompañados de desconocidos.
El
camino del Oeste siempre está escogido por aquellas personas a las que no les
importa llegar lejos y muy pocas veces lo consiguen. Ya que, aunque todo el
mundo se apoye sin conocerse previamente, es más importante el mismo camino que
el llegar al fin de él.
Hacia
el Sur van personas que intentan desobedecer todas las normas sociales, no
queriendo parecerse, ni seguir el rumbo de ninguna otra, sin saber que para
tener un Sur, necesitan un Norte.
La
mayoría de personas solo se guían por lo establecido y por lo moralmente
correcto. No piensan más allá que en el Norte que impone la sociedad.
El
último grupo, y no por ello el más raro de encontrar, son los que miran hacia
el zenit. Apoyándose en su propia ética.
En
éste último grupo es difícil mantenerse, ya que mirando hacia arriba pierdes el
equilibrio. Y terminas cayendo por tu punto más débil.
Intentando
seguir mi propio rumbo estoy, no sé en qué cima acabaré, sólo sé que ya lo
comencé hace mucho tiempo. Con mi bandera, mi escudo, mi tenacidad y mi destino
pasando por mi interior.
No hay comentarios:
Publicar un comentario