Si quieres enterarte de las nuevas entradas por twitter, sígueme:


miércoles, 28 de noviembre de 2012

La Parada en mi Camino... Parte 2


Como dentro del cuerpo de una madre, como el calor que desprende una cama en los días fríos y calientes.

Días... Poco a poco me fui acostumbrando a estar en aquella preciosa cueva, y sin darme cuenta, fui olvidando el porqué de mi subida. Olvidé todo lo anterior no necesitaba pensar en otra cosa, ya que todo lo tenía allí. No necesitaba tener muchos útiles de caza, en el interior de la cueva existían animales con los que no tenía que demostrar mucha destrexa para matarlos. También tenía un pequeño manantial en un pasadizo interior. Era como si aquélla cueva me acogiera y aportara todo el apoyo que necesitaba, agua y aire, calor y comida.

Semanas... Me sentía siempre altivo, nadie podía conmigo. Al despertarme me levantaba dispuesto a hacer todos los trabajos con una fuerza de voluntad que nunca había tenido, lo hacía con gusto. Después de comer me acurrucaba en una esquina caliente cerraba los ojos y dormía una pequeña siesta con una sonrisa imborrable. Aunque era consciente de que me estaba volviendo huraño, quería seguir allí, en mi rincón sobre las nubes.

Meses... Vértigo al intentar salir de allí, salía solo para acobijarme en los otros huecos que me dieron cobijo en mi subida. Y toda esa sensación de protegerlos de la intemperie, se me olvidaba de vez en cuando, y los dejaba desprotegidos. Sentido perdido, visión de túnel. Contradicciones, volví a pensar en la cima, que había sido mi meta en la vida. Tenía que volver a retomar metas, pero una fuerza parecida a la magnética, hacía que no pudiera alejarme.

... Monotonía. Mal humor, llorar sin sentido. La polaridad de la fuerza magnética cambiaba a su antojo...

Voluntad, para retomar mis aspiraciones, teniendo ya claro que no podía quedarme allí. Fuerza para poder cambiar mi lugar. Ganas de no despegarme de allí, ya que era parte de mí, parte de mi vida. Pero todo eso no podía seguir, esa sensación enfermiza que me hacía nublar mi sino.

Con fuerza, voluntad y ganas de volver, decidí que tenía que volver a emprender mi camino, volver a refugiarme en nuevos cobijos, encontrar nueva comida, seguir la meta que hace tiempo tuve y tener nuevas experiencias. El principio fue difícil, ya que no estaba en forma. Las piernas estaban acostumbradas a andar en aquellos escasos metros cuadrados de la cueva. Los ojos tampoco estaban acostumbrados a la claridad. Pero aún así seguí mi camino hacia una cima, no se si era la que yo buscaba antes, pero tenía claro que quería subir hasta cerca de las nubes para tener una buena vista.

Seguí el destino, que me guiaban los mojones de buen camino. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario