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miércoles, 15 de enero de 2014

La vida no hay que tomársela en serio.

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Cierro los ojos (la vida no hay que tomársela en serio), respiro profundo (hay que hacer alguna locura), Salto!

Un paso hacia un precipicio, un paso de los que siempre damos al andar. Pero esta vez tenía otro significado al no encontrarme en tierra firme.

Todas las historias empiezan con un acontecimiento marcado, y la mía no va a ser menos.
Todo empezó cuando mi amigo, mi compañero de aventuras y travesuras se fué. No se donde ni cuando exactamente, pero dejó un hueco que es difícil de reemplazar. No dejé de buscarlo, ni empecé. Solo seguí mi vida con un espacio en blanco esperando a que alguien me diera las palabras para escribirlo.


- Luis, quita esa cara de mustio que tienes hoy, que no hay quien te aguante. - dijo mi mujer con su característica sinceridad.
- Cariño, es que hoy no me has dado tu sonrisa y me siento triste...
- Déjate de peloteos, y vamos a trabajar que se nos hace tarde.
Siempre estaba diciéndole esas cosas que se contestan con una sonrisa, pero dejó de funcionar al primer mes. Aunque en el fondo le gustaba que se las siguiera diciendo. No sonreía pero se le notaba en los ojos.
Sienta bien cuando a alguien le aportas algo de alegría en el día.
Desayunamos juntos, compartiendo un silencio cómodo. Siempre he tenido que hablar para  sentirme afín con alguien, pero con ella no hacía falta. En las mañanas no nos gustaba hablar, y nos respetábamos. Y por la tarde hablábamos de todas las cosas, buenas y no tan buenas.
- Que tengas buen día. - dije mientras me despedía de ella.
- Tu también, que te vaya bien la reunión. Espero que tengas buenas noticias.
- ¡Mierda! La había olvidado. - dije recordando que el día anterior me había dicho mi encargado que teníamos que hablar de la siguiente tienda que íbamos a abrir.
La empresa se estaba empezando a expandir, ya habíamos abierto 1, pero teníamos planteados abrir 2 más en Sevilla.
Siempre me recordaba las cosas sin echármelas en cara, soy un completo desastre. Me acuerdo cuando la conocí a ella. No fue en primavera, tampoco fue un flechazo. Sólo me la presentaron no la conocí apenas, creí que era algo tonta, siempre hablaba de ella, yo estaba con otra persona. Muchas cosas que se unían para pensar que nunca íbamos a ser pareja. Al dejarlo con mi pareja quería estar solo y nada... Tuve que encontrarla a ella para que me cambiara los planes. Sería todo lo contrario a un cuento de princesas. Pero las cosas cambian, las personas cambiamos, los sentimientos cambian y el mundo gira.

Cuando llegué a la reunión...

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