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lunes, 28 de mayo de 2012

Historia que mal empieza, bien acaba - Parte 2

AQUELLA EXTRAÑA SOMBRA

Cuando salí había aparecido el sol, todas las nubes excepto algunas en el horizonte habían desaparecido.
- Bonita metáfora. - dije a mi madre con una sonrisa de oreja a oreja más grande que la de ella, si cabe.
Cuando cerraba los ojos y respiraba hondo, todo mi cuerpo se levantaba del suelo a la vez que mi pecho,
un hormigueo en los pies que me hacía sentir sentir vértigo y una inestabilidad que me decía que bajara al suelo que si no, el tortazo sería mayor, ya que todo cae por su propio peso...
Intentaba recordar un día normal en mi vida, pero me fué imposible, todos mis recuerdos estaban manchados con esa extraña sombra con la que había amanecido el día.
Quería llamar a todo el mundo para contarlo, pero nada más que lo sabían unos cuantos.
- ¿Ya te han dicho algo? - dijo Paco justo después de descolgar el teléfono. No me había dado tiempo ni de decirle hola.
- Si!!! jeje. Estoy como un bebé! jajajaja.
- Jajaja, qué me alegroo!!! - seguíamos riendo cuando empecé a escucharle como lloraba, aunque intentara disimularlo. Me recordó todo lo que habíamos vivido desde que lo conocí. Muchísimos ratos juntos, tirones de oreja, pero un apoyo siempre que lo llamaba y cuando no, también. Nos pasamos un buen rato callados, intentando sofocar las lágrimas.
- ¡Qué mala es la alergia que te hace llorar siempre!, ¿no? - conseguí articular esa frase cuando respiré hondo y la solté rápidamente.
- Jeje, es que hoy por lo visto hay mucho nivel de polen en el aire. - me siguió la guasa Paco. Siempre nos seguíamos las bromas con tantas paridas que no llegábamos a recordar cómo empezó todo. Seguimos con las risas tontas hasta que le corté con un: - Gracias por todo.
- Gracia la que tú me haces. - contestó para quitarle importancia a todo lo que había hecho.
- ¿Has llamado a Carmen? - me preguntó intrigado para ver cómo iba todo.
- No, ahora la llamaré y le contaré las cosas. Tampoco quiero estar mintiendo más.
Carmen era alguien que estaba conociendo, no sabía nada de lo que me estaba pasando. No quise decirselo para no dar pena.
- ¡Hola! ¿Qué tal estás? - dije por teléfono sin poder ocultar mi entusiasmo.
- Uuui, que ánimo. Jeje. - respondió sorprendida ya que sólo me había conocido de capa caída. -¿Cómo estás?
- Mejor que NUNCA. - no me salían más palabras. La sonrisa que tenía me impedía hablar.
- ¿Eres la misma persona que conocí hace dos semanas?
- No, soy otra, soy la persona que debías haber conocido hace dos semanas. - estuve pensando en los momentos que forcé la sonrisa sin tener ganas. - Te tengo que contar unas cosas. ¿Cuándo puedes quedar?
- Pues, ¿te viene bien hoy a las 6?
- Sí, me va bien. Nos vemos entonces donde siempre. ¿No?
- Vale, después nos vemos. Un beso.

Estaba deseando contárselo, pero no porque sintiera algo especial por ella, sino para dejar todos los silencios incómodos cuando hablábamos de mí. Y así poder conocerla sin aquella extraña sombra.

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